Desde las entrañas de La Alpujarra granadina hasta el corazón literario de nuestra editorial, nos complace presentar a un autor cuya vida ha estado íntimamente ligada a la belleza de su entorno y a la pasión por la palabra escrita.

Nacido en la aldea de Los Tablones, una pequeña pedanía de Órgiva —capital de la Alpujarra—, su infancia transcurrió entre montañas hasta que, con tan solo ocho años, su familia se trasladó a la ciudad de Granada. Fue allí, en el Realejo y más tarde a los pies de la Alhambra, donde su mirada se forjó entre paisajes de leyenda: el Paseo de los Tristes, el río Darro, los bosques de su margen y, sobre la colina de la Sabica, las siluetas inconfundibles del Peinador de la Reina y la Torre de Comares. Un entorno que, sin duda, dejó una profunda huella en su sensibilidad.

Tras instalarse más adelante en el barrio de la plaza de toros, emprendió los estudios de Medicina, una vocación que le llevó a ejercer durante más de tres décadas como médico de familia en Jaén, Órgiva y, finalmente, Pinos Puente, donde culminó su trayectoria profesional antes de la jubilación.

Pero incluso antes de su vocación médica, ya se había encendido en él la llama de la literatura. Recuerda con emoción cómo fue su primer maestro, quien, al regalarle el libro Lecturas Pequeño Mundo, abrió ante él un universo de valores, fábulas y versos que lo marcaron para siempre. Desde entonces, la literatura no ha dejado de acompañarlo.

Aisha vs Zoraida es su sexta publicación, una nueva muestra de su compromiso con la creación literaria, el pensamiento reflexivo y el arte de narrar. Desde Vexelis, nos honra compartir no solo su obra, sino también su historia, rica en paisajes, vocaciones y palabras que resisten al tiempo.

Conozcamos ahora, en sus propias palabras, al autor que da vida a esta novela única:


¿Qué le inspiró a escribir Aisha vs. Zoraida?

Viviendo en el marco que acabo de describirles, la Alpujarra como lugar de nacimiento, y cuatro años habitando en el barrio albaicinero, primero escribí Romancero de Granada y Alpujarra, que se editó en el año 2021, y solo era cuestión de tiempo que terminara escribiendo un manuscrito en prosa donde aparecieran mis dos escenarios favoritos, la Alhambra, el Albaicín, la ciudad de Granada, y naturalmente la tierra donde vi la luz primera, Órgiva y La Alpujarra.

¿Cómo fue el proceso de documentación para recrear con tanto detalle el ocaso del reino nazarí de Granada?

Mi padre comenzó a trabajar de jardinero en la Alhambra, de tal manera que, a partir de ahí, la entrada al monumento para mí no tenía ningún secreto; bastaba con llegar a cualquier puerta de entrada y decir: soy el hijo de Vicente. Fue de este modo como me empapé de todos los lugares, hasta el más recóndito para el gran público, de los palacios nazaríes, sus jardines, y el entorno boscoso que lo cobija. Además, tuve la oportunidad de escuchar las historias y todos los detalles que los llamados guías de la alhambra les transmitían a las visitas guiadas. Por lo demás, cualquiera que desee documentarse sobre determinados temas de Granada, el reino nazarita y la Alpujarra tiene ese gran instrumento que es Internet.

¿Por qué decidió centrarse en dos figuras femeninas como protagonistas de la historia?

Porque siempre me ha atraído la rivalidad que con toda seguridad existió entre estas dos mujeres: una ascendente del sultanato granadino y la otra que, víctima del destino, tras ser hecha prisionera en las cercanías de su pueblo, terminó siendo criada en los palacios nazaríes, concubina y favorita del sultán, y finalmente su amante y su esposa.

¿Qué tienen en común Aisha al-Hurra e Isabel de Solís (Zoraida) y en qué se diferencian profundamente?

Aisha es ascendente de la realeza, mientras que Zoraida era hija de un alcaide. Desde la cuna existen dos circunstancias que marcan distancia entre ellas, cuales son su edad y la cultura y la confesión en la que son educadas.

A su manera, ambas intentan proteger y favorecer los intereses de sus hijos. La sultana, esencialmente empeñada en aupar al trono a su primogénito Boabdil, y Soraya, más que nada, intenta proteger de los peligros que pueden acechar a sus hijos por el mero hecho de ser supuestamente ilegítimos. Por decirlo de alguna forma, Aisha es el cazador, y Zoraida, la pieza que está en su punto de mira.

La novela está ambientada entre la Alhambra y La Alpujarra. ¿Qué importancia tienen estos lugares para usted a nivel personal y literario?

Creo que esta pregunta ya está contestada implícitamente en alguna respuesta anterior. Estos dos escenarios tan idílicos fueron trascendentales durante mi infancia, y cada uno de ellos corre por mis venas y seguirán latiendo dentro de mi corazón hasta mi último suspiro.

¿Tuvo claro desde el principio el tono y la estructura de la novela o fue algo que se fue definiendo durante la escritura?

Más bien se ha ido fraguando tal como avanzaba el manuscrito. De hecho, el primer capítulo que escribí es el que aparece como tercero en el libro, y el último que he incluido ha sido el que figura en la novela que ahora se edita con el número diez, de catorce capítulos en total.

¿Cuál fue el mayor reto al abordar esta obra?

Para mí cuando surge un proyecto literario, ya sea en verso o en prosa, el mayor reto siempre es terminarlo. Por supuesto, cuando alguien escribe con intención de que llegue a los lectores, tiene que intentar conseguir también que sea atractivo, que enganche con su lectura, pero al primero que debe seducir y gustar es al autor.

¿Hay alguna anécdota curiosa o descubrimiento inesperado durante la investigación o escritura que le gustaría compartir?

Determinadas frases y algunas palabras y expresiones que he recogido en el manuscrito las he rescatado del día a día; del escenario de la vida y las relaciones personales. Por ejemplo, una definición desde el punto de vista popular de embarazo, son palabras de un compañero de profesión, don Hilario Segura Montiel, natural de Quesada, de la provincia de Jaén: todos los meses del año tendrás una mancha colorada, si este mes no la has tenido, es señal que estás preñada.

Ha publicado tanto narrativa como poesía. ¿Qué le aporta cada género y cómo dialogan entre sí en tu obra?

La verdad sea dicha, es que hasta ahora me he sentido más cómodo yendo de la mano del verso, pero no obstante cuando comencé a leer novela, sobre todo determinados autores, al final también he terminado seducido por este género literario. En mi novela los lectores detectarán perfectamente determinados momentos y pasajes donde la prosa casi quiere hacerse verso, lo que alguien definiría como prosa poética; pero no los voy a desvelar, prefiero que sea el propio lector quien los encuentre y los descubra.

¿Qué espera que sientan o reflexionen los lectores después de leer Aisha vs. Zoraida?

Espero sobre todo que comprendan que, con independencia de los hechos reales que se describen, entiendan que determinados personajes, aunque bien pudieron existir, son nada más que un instrumento de ficción inventados por la pluma de quien escribe. Por otra parte, pienso que, a la hora de hacer un juicio de valor sobre la historia, creo que no se debe juzgar a sus protagonistas de forma demasiado severa, pues siempre hay que valorar el contexto social y político en el que se desenvuelven y actúan esos hombres y mujeres.

¿Tiene ya en mente nuevos proyectos literarios?

Sí, actualmente he iniciado un proyecto en verso y otro en prosa. Es la primera vez que me he atrevido a llevar a cabo dos propuestas literarias tan distintas.

¿Qué consejo le daría a quienes quieren escribir sobre historia desde la emoción y el compromiso con el pasado?

Creo no que no soy quien para aconsejar a nadie en ese sentido. Sí les diría que sean fieles al hecho histórico, pero como he dicho antes, sin ser excesivamente lesivo con los personajes, pues siempre es conveniente tener en cuenta el contexto histórico en el que les tocó vivir. Ello no quiere decir que el autor no haga hacer valer su pensamiento y sus valores personales; sin duda, lo más difícil es conseguir conjugar las dos cosas. Ese es el gran reto.


Antonio Manuel, muchísimas gracias por compartir con nosotros los entresijos de Aisha vs. Zoraida y su pasión por la historia, la literatura y Granada. Desde Vexelis, le felicitamos por esta obra tan poderosa y le deseamos el mayor de los éxitos con ella. Estamos seguros de que muchos lectores se dejarán conquistar por estas dos mujeres y por su manera de dar vida al pasado.

¡Hasta muy pronto y que siga escribiendo con la misma pasión y entrega!

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